Nota 3

Hay veces que siento que me voy a ir al infierno y otras donde sólo exagero. Si hay quién exija cuentas en otra dimensión, después de la muerte, tendré mucho que confesar. He hecho daño a quien no se lo merecía y he permitido que me engañen sin oponer resistencia. Me he dejado llevar por mis deseos e instintos. Siempre he vivido con el terror de que hay cosas que ya no viviré y de las cuales moriré arrepentido si no las hubiera hecho.

Lo más grave es que quizá no hay nada tan fuerte que me haga arrepentirme, ni siquiera que pudiera visitar el inframundo. Lo he disfrutado. De lo único que me arrepiento es de dañar los sentimientos de mi querida. No tenía cuentas por rendirle ni qué aclararle, pero se ha ido. En mi afán de defender mi querida libertad la terminé lastimando. Y eso que no sabe aún más. Pero no necesita más ni yo necesito merecerme más mi camino al infierno.