Demostrar estar contento y agradecido cada día parece más difícil. Y no sorprende por la locura y los sentimientos bajos por los cuales este mundo se encuentra inundado ¿Por qué deberíamos estar agradecidos? ¿Por lo mal que van las cosas, por lo malo que a diario nos pasa? Al contrario, razones de sobra hay para vivir enojados, deprimidos y angustiados. Pero… del exterior nunca vamos a encontrar razones para estar agradecidos, ni a veces razones para vivir siquiera. Pero hay quienes pueden mirar más allá de lo evidente, y es para ellos es este post.
¿Por qué agradecer? En primera porque puedes tener tiempo de leer esto, aunque sea con una mínima paz. Porque a pesar del caos del mundo, hoy vimos un nuevo sol, respiramos, pudimos dormir aunque sea en la cama más humilde; pudimos echarnos un café o beber agua siquiera. Podemos pensar que es lo normal o lo mínimo, pero no nos damos cuenta de que en muchas partes no es así, que hay gente que carece hasta de esto y mientras tanto lo damos por sentado.
A mi parecer, lo único que debemos dar por sentado o hacer costumbre, es dar las gracias, hasta por las cosas malas que no pasan, porque para quienes pueden mirar más allá de lo evidente, no son simples tragedias, accidentes o mala suerte: son pruebas que hay que superar para saber vivir, para crecer, para fortalecer el espíritu. Porque actuar como normalmente actuamos, que es quejándonos, hastiándonos, deprimiéndonos, maldiciendo, nada bueno sale de esos sentimientos. La vida nos da muchas cosas pero nuestro libre albedrío nos permite elegir qué hacemos con lo otorgado.
Es imposible vivir con esa carga de sentimientos. Y por eso hay que soltar, desapegarse de lo que termina dañando el corazón. Ojalá si lees esto permitas desapegarte de esas sensaciones y simplemente aprender de lo que la vida nos da. Verás que hay mucha diferencia entre acumular la pesadez y tomar el aprendizaje y soltar, soltar y agradecer. La vida cambia mucho cuando agradeces a tus compañeros, seres queridos y las personas que amas. Agradecer simplemente por estar aquí, por estar bien.
Yo por eso agradezco por todas las cosas que me han llevado a este punto en mi vida. Los malos ratos fueron y son ahora aprendizaje en mi vida. Por todo lo que me ha llevado a estar escribiendo esto, que sé muy en el fondo no es casualidad. Tengo más de lo que pensé que tendría ahora (material e inmaterial) y mucho más de lo que he perdido. Y si perdiera, aún así estaría contento por lo qué sé ahora y lo que aprenderé de ello ¿Y saben? Hoy agradezco a la vida de que en estos últimos momentos he aprendido más de lo que sabía en años pasados, incluso en esos años donde según pensé que ya tenía una base sólida de conocimientos. Mucho de eso se desmoronó. No es casualidad y todo llegó a su debido momento (y lo que falta), porque la curiosidad es grande y lo que desconozco aún más.
Agradecer y estar en paz es más grande que la preocupación y más grande que un enemigo especial que hasta hace poco tenía: el miedo, el cual es horrible pero luego hablaré de ello.
Y si hablo del agradecimiento, es obvio que te agradezco mucho que leas esto. Y espero te sirva para que algo en ti opte por agradecer, por lo más humilde y lo más grande. Y créeme, se te compensará en lo que puedes ver y sobre todo en lo que no puedes ver, pero que algo en ti te dice que existe y es real.
¡Muchas gracias y hasta pronto!
Recomendaciones
Mientras escribía esto me apoyaba con esa música, del siempre buenísimo Gustavo Santaolalla. Te comparto el playlist por si te interesa oírlo. Gracias.
https://open.spotify.com/intl-es/album/7F6NXrhiawGgkkRrItLOxB?si=aYZ3813tS8K86NRNPSj5bA
