El Poder de No Juzgar

El poder de no juzgar es un poder que casi no conocemos, pero para quien lo posee debe ser una sensación increíble. De entender lo poco que importan las acciones de los demás porque entiendes tus limitaciones como persona y sabes que, por muy evidente que parezcan las acciones que cometen, comprendes que pueden ser personas complejas que por una razón u otra hacen lo que hacen y que mientras no se oponga en tu vida, no hay mucho que puedas hacer. Y si hay algo que puedas hacer por ayudar, lo haces, siempre y cuando no interfieras en procesos de aprendizaje. Juzgamos porque nuestra mente cree erróneamente que sabe mucho, que domina lo que pasa a su alrededor y por ende conocemos de manera precisa lo que los demás son. Para quien ha dejado de juzgar, sabe que ni de broma podemos controlar lo que pasa afuera, ni como se comportan los demás. Entiende que somos más subconsciente que mente consciente. Lo único que podemos hacer es saber reaccionar y a evitar que nos perjudiquen los actos de los demás, directos en indirectos.


Nos hemos acostumbrado a juzgar que a veces el plantearse no hacerlo en nuestra vida puede parecer irreal y hasta aburrido. Y si, quizá sea aburrido porque le habremos quitado el sentido a mucho de los chismes y cotilleos que hacemos con nuestros amigos y familiares. Pero el poder que ganaremos al no hacerlo es incomparable a la sensación de tedio que podamos sentir porque ya no somos capaces de señalar a los demás. El simple acto de hacerlo ya es una indicción de que estamos haciendo cambios en nuestra conciencia.

¿LO LOGRAREMOS?

Quizá de manera total no. Pero mientras cada día dejes de depender de tus juicios para justificar la envidia que sientes por la alegría de los demás, de regocijarte en la desgracia ajena, estarás ganando una batalla. Y un día te mirarás y te sentirás muy pero que muy bien ¿por qué? Porque el que juzga se juzga. Y el emitir juicios es una carga que queremos poner sobre los demás y en la que fracasaremos porque son cargas que son impuestos por nosotros para nosotros ¿Cómo creamos esas cargas? Cada que miramos la ausencia, la carencia y los anhelos en nuestra persona en los señalamientos contra los otros. Cuando nos sentimos separado del TODO, así con mayúsculas.

Quien ha dejado de juzgar como deporte se sabe en comunión con los demás, de que formamos parte del flujo de la vida donde unos tienen unas cosas y otros las obtendrán después o de diferente forma. Se dan cuenta de que lo que otros viven y obtienen no es precisamente lo mejor para ellos, y nada malo hay en eso. Todos tenemos distintos aprendizajes y eso no es ni positivo ni negativo, es la vida misma.

Quiero dejar de juzgar ¿qué hago?

Hay que reconocer que nunca podrás abandonar ese hábito al 100 y que hay niveles: desde aquel que juzga, pero reconoce la falta y se arrepiente, hasta aquel que llega a la calumnia sin importarle las consecuencias. Quizá estés en un nivel intermedio entre estos puntos y debas entender que estarás transitando en este camino por el resto de tu vida. Pero reconocerás que estás dejando de juzgar cuando tu vida se vuelva ligera ¿por qué? Recuerda que dijimos que los juicios son cargas más para nosotros que para los demás y ahora te estás deshaciendo de ellos. Empiezas a verte más como parte de un ente que aglomera mentes o personas con sentimientos o emociones y de la cual te sientes a gusto de pertenecer (aunque al principio esto cueste por reconocerse).

En algún momento te verás más pleno, más abundante y hasta desearas para los demás lo que estás encarnando. Si ya eras agradecido, esto potenciará más el agradecimiento porque voltearás a ver todo lo que tienes, pero no valorabas por mirar el jardín ajeno. Quizá hasta ni te reconozcas y por eso, llegando a este punto, descubrirás el fabuloso poder de no juzgar del que comenzamos hablando en este post.

Y lo entiendo, no es un proceso fácil. Yo lo vivo a cada día. Hay personas o situaciones difíciles donde lo que quieres es gritar, maldecir y lo que se nos ocurra, pero cuando más comprendamos el camino, más sencillo será no emitir juicios hasta en situaciones muy extremas. Y al final, te sentirás habitando en un nuevo mundo, donde los demás son más amables y comprensibles, un mundo nuevo que será muy compatible con tu nuevo ser.