¿Hemos despertado? Es la pregunta que más resuena en estos últimos tiempos a la vista de nuevos paradigmas. Ahora más que nunca vemos cómo muchas situaciones, contextos o creencias que dábamos por ciertas empiezan a caer ¿Qué pasa antes de nacer? ¿Qué pasa después de morir? ¿Cómo es nuestro verdadero origen? Todas y más preguntas empiezan a recibir muchas respuestas, unas muy coherentes y otras demasiado fantasiosas. Pero lo importante es que estas preguntas ya empiezan a cuestionarse más y no tomamos la primera pregunta que nos ofrecen los que dicen tener las verdades absolutas.
Cada día notamos como gente que sentíamos dormida o sometida ha comenzado a cuestionarse. Gente que en otros momentos no los creíamos capaz de preguntarse su existencia en lo más mínimo, hoy pareciera que ha abierto los ojos. Y no hay que exagerar, son muchos, sí, pero en proporción a la población, el porcentaje es bajo y siempre será bajo. Pero los pocos han tenido demasiada influencia para que en las redes empiece a visualizarse más el tema de un despertar colectivo, aún con todas sus tergiversaciones, sus fantasías o de los que aprovechan para mentir y hacer negocio. A pesar de todo, empezamos a darle más importancia al poder que tenemos, pero que hemos delegado por desconocimiento o desidia.
Y sin tomar en cuenta que muchos se quedan en el despertar de la conciencia (conspiraciones, extraterrestres, poderes mundiales etc). Y si bien, es un paso necesario y previo, suele ser muy atractivo para aquel que requiere respuestas absolutas y sencillas. Y muchos optan por quedarse ahí y no se asoman al despertar espiritual que siento es el que en verdad nos abre los ojos y nos enseña el porqué estamos aquí.
Y nos enseña a que tenemos más poder del que nos dicen que tenemos. Que no todo es tan cuadrado o tan al azar, donde sólo somos espectadores del juego sin capacidad de maniobra. Ahora nos hemos dado cuenta de que si bien, no tenemos el control de las realidades a nivel macro ni de la realidad de otros, sí tenemos el poder de controlar lo que pasa en nuestra realidad, de cómo aceptamos o cambiamos las situaciones o las emociones de lo que pasa a nuestro alrededor.
Porque entendemos que somos ni más ni menos que jugadores viviendo esta experiencia humana.
Y el entender que estamos en un juego nos hace tener consciencia de que hemos despertado y de que no hay marcha atrás. Cuando conocemos el sentido de nuestra existencia no hay forma en que uno se eche para atrás. Quizá estábamos destinados a saber que formamos parte del juego. Ahora toca entender precisamente a qué venimos o que nos falta por aprender. Y sin duda, disfrutar lo que quizá en otros mundos o dimensiones nos podemos vivir, aún con sus tragedias o sus obstáculos. Quizá uno de los aprendizajes más importantes para los que han despertado es aprender a amar a los demás y la vida que hemos elegido. El amor es tan importante en el juego.
¿Hemos despertado? Si y si somos muchos, aunque en proporción pocos, el mundo ya no será lo que siempre hemos pensado que es.
