Hace meses que no escribía. Pero ponía de pretexto el no tener tiempo, el que mi negocio me absorbía completamente. No es totalmente falso, pero era más una falta de organización. Ahora, con mejores estrategias debería lograr tener más texto aquí, aunque no pretendo que esto logre alcance alto ¡Por qué? Es sólo mi espacio personal, como un “estudio virtual” donde exploro ideas, hago críticas (más para mí) y evalúo mis hábitos, gustos, pensamientos y emociones. No pretendo enseñar ni demostrar nada, aunque el que aprende por gusto, lo hace de todos lados y todas las maneras. No es un espacio productivo ni rentable, pero es un espacio primordial y supremo ¿Puede ser útil? Sí, pero de no de manera común. Es como mi casa, donde son bienvenidos pero donde no aseguro que sea de tu agrado. Pero mi respondabilidad es cuidar, mantenerlo y protegerlo. Embellecerlo en la medida de lo posible. Porque es el lugar donde está gran parte de lo que soy (o fui) como persona. Es más pasado que presente, pero algo de ayer siempre está en el hoy, sobre todo aquello que más me da valor, con algunos traumas que todavía no logro eliminar.
Entonces, con una forma de organización que luego les presumiré, este espacio debería tener alimento constantemente, no ocasionalmente. Y espero que siga. Aunque si de algo estoy seguro, es que no morirá pase lo que pasa (hasta que muera yo claro).
Ahora. Falta de esa organización se ha visto reflejada hasta en mi rutina nocturna y matutina. He dormido tarde y por ende, la hora del despertar se ha ido recorriendo ¿Me agrada? Por supuesto que no. Al contrario, quiero volver a despertarme temprano como antes ¿He dado pasos? Por supuesto. Ya logré crear mi primera app con IA para tener siempre presente en mi teléfono. También he aligerado las cargas de la noche para que no tenga razones para dormir tarde. Algunas han funcionado pero otras no. Creo que el principal enemigo que tengo (y tenemos tantos) es el teléfono. En él se ha centrado gran parte de nuestra vida y es raro tener que soltarlo. Tiene un precio y es que lo tomamos como refugio y distracción. Tanto que es el responsable de postergar la hora de acostarme. Pero no puedo darme por vencido. Porque es algo que quiero, no por influencia externa (que pueda haber) ni por la productividad sino porque cuando lo viví los disfrute muchísimo. Y los días pasaban de manera muy distinta.
Aunque siempre supe que la cosa no sería sencilla. Que tantos años de desvelarse y no dormir temprano construirían un pésimo hábito que no iba a doblar las manos fácilmente. Además, dejar de ver algo atractivo y fácil de hacer para irte a algo que sí quieres hacer pero requiere más trabajo, le suma dificultad. Pero la personalidad se construye en la dificultades y algo tan fácil de hacer no tendría el mismo sabor duradero que algo que puede llevar años en edificar. Lo que más me importa ahora es que no he dejado de luchar por ello. Y que sigo facilitando el camino para que el despertar temprano sea algo que termino queriendo y no haciéndolo sólo cuando exista obligación. Cuando crees el algo firmemente, una vez anclado el hábito, no hay fuerza que lo pueda destruir tan fácilmente. Y falta mucho para anclar el hábito, pero el camino ya inició hace mucho.
Y cuando logré anclar ese hábito ¡lo sabrán!
