Antes de todo

¿Es posible escapar de la duda? Lograrlo tal vez nos haga un poco más felices y a la vez más torpes. Los desafortunados tenemos que vivir con ella para siempre. Lo más penoso de dudar es que las dudas que nos asaltan vienen con paradojas o de plano sin respuestas. Siempre decimos que esta será la última vez, que ya no pensaremos en más cosas absurdas. Así fracasamos siempre.

Cuando uno piensa en el origen de todo lo que nos rodea, como me pasa frecuentemente, no dejamos de preguntarnos cómo vinimos a dar aquí, cómo llegamos a ser lo que somos ahora ¿De dónde proceden cada una de las moléculas y átomos de nuestro cuerpo? ¿Cuántos años no viajaron todos estos elementos para terminar en nosotros?

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