Tener a la mano lápiz y papel era un truco que usaban hasta los más creativos siglos atrás. Porque bien se sabe que, a la mente más abusada, se le escapan las ideas y atraparlas sólo es posible con un pedazo de papel y un lápiz, para guardarlo y desarrollar esa idea con más seriedad en el escritorio, en un lugar tranquilo e invadido con ese estado de flujo tan característico de las grandes obras y contribuciones.
escribir
Escrito de actualización
Tiene meses que no he escrito, obvio. Sería más fácil tirar este blog al olvido pero no sé qué me impide hacerlo. Es algo que no quiere morir, que no quiero que muera y que merece perecer. Quizá es que no puedo negarme a escribir, aunque no tenga tiempo, a veces ganas, a veces motivación. Pero tiempo siempre hay, aunque sea un post de 5 minutos, mal escrito, pero con la intención de seguir escribiendo. Y sí, a veces no hay ganas y más cuando estás enfocado en las cosas más urgentes, pero sé que un poco de “ganitas” hay, sino no tendría sentido alimentar un blog que nadie lee y mucho menos tiene grandes incentivos para continuar. Y la motivación, pues más de lo mismo, no abunda, pero siempre habrá en algún momento y es la que tampoco muere.
Escribir por escribir
Me cuesta escribir y más porque lo que tenía que decir ya lo dejé a un lado en mi mente y porque quién sabe quién leerá esto y lo considerará una pérdida de tiempo. Pero me he “obligado” a hacerlo porque le tengo un apreció a lo que sería un proyecto más grande, pero que por razones de trabajo, de tiempo y los nuevos caminos de la vida, he decidido relegar, o bajarle muchos peldaños de importancia.