En estos últimos meses he retomado la lectura y a una velocidad que nunca creí. Gracias al Kindle he retomado un hábito que por momentos creía perdido. Sobre ayunos, sobre concentración, sobre el sentido de la vida, sobre las redes sociales. Prometería que haría un buen resumen de los libros que he leído, mejor que el que hice sobre la magia del ayuno. Pero estaría mintiendo, no me daría el tiempo y no le entregaría el mayor de los esfuerzos. Sinceramente si alguien lee esto no es para leer recomendaciones de libros, eso abunda y yo sería uno más. Si retomo el blog (una y otra vez) es por mera necedad, por un simple gusto, por las ganas de tener un blog (quizá porque no tengo redes sociales). Por eso estoy aquí, escribiendo un post más sin razón aparente. Ya sé que no estamos en 2005 pero ¿importa? Creo que no y porque no es que tenga un público a quien enseñar todo esto y que tenga el poder de juzgar. Quizá por eso me siento con la libertad de poner lo que quiera y no perturbarme por lo que opinen los que estén en desacuerdo. No hay aquí nada que aprender. Sólo pongo cosas que puedan vivir en la posteridad, en un servidor, en unos bytes, en el que cualquiera se tropiece y vea que hay algo, medio lea u observe y luego se vaya para nunca volver.
Nota 4
Hay momentos como este, como el de ahora, que no quiero que se me escurran de las manos. Es como si hubiese recibido el pago de un trabajo que empecé desde hace mucho tiempo, de un trabajo que nunca se acaba ¿qué sigue? ¿disfrutarlo? Claro, por supuesto. Pero el trabajo no ha terminado. Consigues cosas … Leer más
Nota 3
Hay veces que siento que me voy a ir al infierno y otras donde sólo exagero. Si hay quién exija cuentas en otra dimensión, después de la muerte, tendré mucho que confesar. He hecho daño a quien no se lo merecía y he permitido que me engañen sin oponer resistencia. Me he dejado llevar por … Leer más
Nota 2
Hace tanto que no encontraba los motivos para escribir y menos para publicar nada en este sitio. Siempre tengo la idea de que si hago algo debe estar bien hecho y, sobre todo, debe ser útil a alguien más. Pero me he dado cuenta de que siempre hay labores inútiles, cosas que a nadie le … Leer más
Nota 1
Es una necesidad muy fuerte: es moverse. No hay otra manera de vivir. El reposo es el sueño que nunca se alcanza. Cuando reposamos demasiado nos arruinamos ¿Existe el reposo absoluto en el universo? La física nos ha dicho que no. En el plano personal quizá tampoco exista y quienes están en reposo por tragedias … Leer más
Cultiva tu jardín
Parece una suerte de derrota anticipada pero en el fondo es todo lo contrario: hay que hacer a un lado al mundo. Siempre quedará tanto por hacer y sobradas ganas de contribuir a un mundo mejor. Hay razones muy justificadas para combatir a “los malos”, los crueles, los sanguinarios y déspotas que abundan. Pero nuestras manos poco servirán para acabar contra ellos y las preocupaciones que causan. Incluso, puede que acabemos contribuyendo a la miseria que queremos exterminar.
Así como hay tantas razones para preocuparnos, asimismo las hay por la cuales debemos reducir la importancia que le damos a las catástrofes del mundo: nuestro rincón del mundo es muy parcial y nuestras visiones sesgadas y erradas; los sistemas sólo cambian a través de los siglos y sus errores se terminan repitiendo; los cambios brucos acaban en violencia y la alternativa es peor en gran cantidad de casos. Algo más paradójico es que incluso, teniendo la suerte de ser un genio muy influyente y ser aceptado (además), el cambio al que aspiró esa personalidad tardará siglos en establecerse. Pocos pueden vivir para ver la grandeza de sus acciones.
La batalla contra la soledad
Se nos ha convencido que estar solo es anormal. Tal vez sea porque ahora una persona puede gozar de una gran independencia sin ver comprometida su supervivencia. Antes esto era imposible, aunque es cierto que abundaron los casos entre los primeros cristianos, los misioneros y algunos monjes que hicieron del retiro su modo de vida. Pero para la persona promedio la soledad no era un estado natural; se vivía apegado a la familia, a la pareja y a su descendencia. Vivir solo era para ciertos espíritus poco comprensibles o para los desahuciados.
Es difícil saber si la soledad gozó alguna vez de buena reputación, pero es cierto que ahora se la experimenta como un tormento. Salvo excepciones entre la gente de conciencia elevada, vivir la soledad ahora afecta la vida de quien la padece, casi siempre contra su voluntad. Pocos la desean y quien termina viviéndola la sufre y no espera el momento para encontrar el remedio o la persona que termine con la agonía. No vamos a negar que sí, que estar solo o sentirse profundamente aislado puede dañar hasta la salud física de una persona. Pero no menos dañino es vivir en una convivencia forzada. En el primer caso se es un poco más libre, pero nos sentimos separados del mundo; el segundo estado nos sentimos seguros, pero poco libres.
La fotografía es nostalgia
Pocos actos provocan la nostalgia más pura que el ver fotografías. Desde que tenemos conciencia, cuando entendemos los detalles y a las personas que hay dentro de cada fotografía, podemos vivir la nostalgia más pura. La nostalgia es en pocas palabras el tipo de tristeza que llega con el recuerdo de ciertas cosas o personas que ya no están o ya no son cercanas. Quizá las fotos que más nos gustan no sean los paisajes de profundos azules, los rostros bien parecidos o la muestra de intensa felicidad, sino las fotos que nos hacen vivir de nuevo en la imaginación aquellos momentos que ya se han ido.
La fotografía es nostálgica porque ayuda a que naveguemos entre recuerdos y reconozcamos quienes éramos. Es la clara evidencia de lo pésimos o geniales que fuimos en esto o con aquella persona, lo cerrados o abiertos que eran nuestros ojos al observar el mundo. La inocencia que teníamos y que ha ido muriéndose lentamente. Es, a veces, el punto donde estuvieron los muertos o donde no existían los vivos.
El final del principio
Admitamos que el final de Trainspotting está muy lejos de ser perfecto o de llegar a ser de los mejores de la historia del cine. Pero no importa ahora, porque para muchos es un final épico no por su espectacularidad, sino por el sentido que le da al comenzar de cero, desde el principio. Volver a ser otra persona, si así se entiende.
¿Qué podemos esperar luego de una vida de tantos errores? ¿Es posible cambiar, incluso después de llegar al fondo? Siempre ha estado esa voz que nos susurra cuando traicionamos o nos decepcionan: la gente nunca cambia. Desearíamos ir contra esa sentencia porque sentimos que el amor y la empatía son superiores. Perdemos casi siempre: los que cambian son raros y apenas sabemos de ellos; los demás nunca cambian.